La Revolución Mexicana

Por Liliana Elena González 

@mexatua

El general oaxaqueño Porfirio Díaz había ejercido el poder en Mexico de manera dictatorial por 30 años (desde 1876). El movimiento armado para terminar la dictadura de Díaz fue La Revolución Mexicana y se inició en 1910  y culminó oficialmente con la promulgación de una nueva Constitución (la primera en el mundo en reconocer las garantías sociales y los derechos laborales colectivos) en 1917.

Durante el “porfiriato” las libertades de prensa y asamblea, garantizadas en la Constitución de 1857 fueron suprimidas, además de que las condiciones de miseria y explotación de obreros y campesinos eran perpetuadas por las concesiones a empresas extranjeras, latifundios y tiendas de raya fomentadas durante el Porfiriato.

La Tienda de raya estaba ubicada junto a las fábricas o haciendas y donde los obreros o campesinos eran obligados a realizar sus compras. La gran mayoría de los trabajadores era analfabeta y en el libro de registro de pago de nómina ponían una raya en lugar de su firma.

Antes del estallido de la Revolución en 1910 hubo varios brotes rebeldes, o estallidos de huelga, como el de Cananea, Sonora en 1906; el asalto a la Aduana de Nogales, el mismo año, así como los actos de rebeldía que aparecieron también en 1906, en Jiménez, Coahuila; la Acayucan, Minatitlán, Puerto México y Chinameca en Veracruz y de levantamientos armados en varios sitios de Coahuila y Chihuahua, seguidos de la rebelión obrera de Río Blanco en 1907.

En 1910, estalló la revolución armada encabezada por Francisco Ignacio Madero González. Madero fue un empresario y político mexicano, originario de Parras, Coahuila. Su proclamación en contra del gobierno de Porfirio Díaz suele considerarse como el evento que dio inicio a la Revolución mexicana de 1910. Durante este conflicto Madero fue elegido Presidente de México, cargo que ejerció desde el 6 de noviembre de 1911 hasta el 19 de febrero de 1913. Tres días más tarde fue asesinado junto con el vicepresidente José María Pino Suárez como resultado del golpe de estado organizado por Victoriano Huerta.

Unos días después de que Francisco Madero se hizo cargo del poder, estalló en Morelos un levantamiento promovido por Emiliano Zapata, quién dio a conocer su Plan de Ayala, en el que se pedía la devolución de las tierras a los pueblos y particulares a quienes se hubiera despojado; se demandaba la expropiación de la tercera parte de los latifundios para repartirse la tierra correspondiente, y se pedía, finalmente, la nacionalización de las propiedades de quienes se opusieron al mencionado Plan.

Victoriano Huerta fué Presidente de Mexico del 19 de febrero de 1913 al 15 de julio de 1914. Fue reconocido por el Congreso, la Suprema Corte de Justicia, los gobernadores de los Estados –menos los de Sonora y Coahuila– y el Cuerpo Diplomático.

Se formó un Ejército llamado “Constitucionalista” y Venustiano Carranza quedó como su Primer Jefe. Las tropas se dividieron en tres porciones principales que fueron: el Ejército del Noreste, mandado por el general Pablo González Garza; el Ejército del Norte, mandado por Francisco Villa; y el del Noroeste encabezado por Álvaro Obregón. En el sur ardía la Rebelión Zapatista.

En este ambiente de notable violencia, los gobiernos que formaron el grupo ABC –Argentina, Brasil y Chile- fueron invitados a servir como mediadores entre los rivales mexicanos, y concurrieron para ello a las Conferencias de Niagara Falls, en las cuales los norteamericanos se convirtieron en los voceros de los Carrancistas y señalaron que era indispensable que Victoriano Huerta dejara el poder.

El 14 de julio de 1914 Huerta huyó de la capital y al día siguiente, 15 de julio, presentó ante el Congreso su renuncia. Se trasladó a La Habana, Cuba, y de ahí a Estados Unidos, donde fue detenido y enviado a la prisión de El Paso, Texas, donde murió en 1916. Quedó como presidente el Licenciado Francisco Carvajal, quien ostentó el cargo del 15 de julio al 13 de agosto de 1914, y se esforzó por que hubiera un gobierno equilibrado y se evitara un desastre nacional, pero los carrancistas y los norteamericanos se mostraron intransigentes y Carvajal abandonó el poder. El 15 de agosto de 1915, las primeras fuerzas revolucionarias ocuparon la Capital, y Alvaro Obregón quedó como autoridad principal.

Desaparecido el régimen Huertista, quedaron triunfantes los elementos revolucionarios, pero no hubo entre ellos paz ni armonía pues entre Venustiano Carranza y Emiliano Zapata no hubo entendimiento, ni tampoco lo hubo con Francisco Villa. Zapata pedía a Carranza aceptara el Plan de Ayala y Villa solicitaba al nuevo gobierno la repartición de tierras, pero Carranza creía que los hacendados tenían derechos por las leyes.

A pesar de que Carranza se había levantado contra el gobierno huertista con la promesa de restaurar la Constitución de 1857, optó por redactar una nueva constitución que cumpliera con las promesas hechas a campesinos y obreros durante el conflicto armado.

En diciembre de 1916, Carranza, virtual triunfador del conflicto, convocó a un Congreso constituyente formado exclusivamente por seguidores carrancistas y reunidos en la ciudad de Querétaro. Dicho congreso sesionó hasta el 31 de enero de 1917. Entre los congresistas destacaron Pastor Rouaix y Francisco J. Múgica, entre otros. La Constitución se promulgó el 5 de febrero de 1917, permaneciendo aún vigente.

El 6 de febrero, Carranza expidió la convocatoria para realizar elecciones en los tres órdenes de gobierno, las cuales se llevaron a cabo en el mes de marzo. Carranza resultó electo presidente con el 98% de la votación para el período 1917-1920 y tomó posesión el 1 de mayo de ese mismo año.

Créditos de foto: E-radio

 

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