La Ruta Don Vasco Turismo Cultural en Michoacán

San Miguel Pomecuaran Church Ceiling´s paintingsPor Liliana Elena Gonzalez

@mexatua

La Ruta de Don Vasco se proyectó siguiendo sus pasos y abarca la zona lacustre de Pátzcuaro, la meseta purépecha y la Cañada de los Once Pueblos. Este recorrido incluye atractivos tan variados como arquitectura, leyendas, pintura, fiestas, tradiciones, artesanías, gastronomía de raíz prehispánica y la belleza de una región rica en bosques, lagos y montañas.

La Ruta Don Vasco es un producto turistico cultural que gira en torno al humanista español don Vasco de Quiroga. El estado de Michoacán ha diseñado la ruta de turismo cultural de Vasco de Quiroga, para compartir y difundir una experiencia humana ejemplar, de importancia no sólo para la historia de la región, sino de de nación entera: la obra de un humanista, fruto del Renacimiento, que trabajó en un entorno natural privilegiado y en interrelación respetuosa con un pueblo virtuoso para la creación de un nuevo mundo.

Morelia, la capital, Pátzcuaro y Uruapan, que son las tres ciudades más grandes del estado, son la columna vertebral de la ruta. De ellas tres parten ramificaciones que abarcan 122 pueblos, en los que habita más de 60% de la población purépecha de Michoacán.

La ruta incluye una ciudad Patrimonio de la Humanidad (Morelia), tres manifestaciones Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco (Noche de Muertos, Cocina Tradicional Mexicana y la Pirekua), tres Pueblos Mágicos de México: Santa Clara del Cobre, Pátzcuaro y Cuitzeo.

El núcleo o corazón de la Ruta de don Vasco abarca 15 municipios y 40 comunidades, donde vive el 63 % de la población indígena de Michoacán: cubre tres regiones geográficas de rica biodiversidad, la región lacustre de Pátzcuaro, la meseta Purhepecha, la cañada de los Once Pueblos, donde se localizan las principales poblaciones pertenecientes a la cultura purhepecha.

Recorrer la Ruta Vasco de Quiroga es viajar a través de la historia, siguiendo la huella de un hombre excepcional que hace 500 años promovió un modelo de convivencia utópico que hoy sigue vivo en Michoacán.

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